No se trata de juntar palabras, si no de dotarlas de significado.

No es oro todo lo que reluce.

Dicen que un amigo de verdad es aquél que te dice siempre la verdad aun que duela, el que deja que te caigas para que aprendas a poner las manos delante parando el batacazo y después te ayuda a levantarte. Luego están los que piensan que la amistad no existe, entre los que me incluyo. No tenemos amigos; tenemos personas a las que tenemos en consideración, a las que apreciamos y deseamos tenerlas en nuestras vidas. Pero, si yo usara la palabra amigo para referirme a ese tipo de personas, las definiría como aquellas que tienen la fuerza de voluntad para decirte que la vida da mil y una vueltas y que el que hoy es tu mejor amigo, mañana es una persona que pasó como un cohete por tu vida e hizo mella en esta, contribuyendo a hacer aparecer en ti la capacidad de sentir algo por alguien y dejar que te transforme un poco a su paso, como el agua a las rocas. 

La palabra amigo se queda demasiado grande para todos, sin excepciones. Lo que hoy día la gente está acostumbrada a llamar amigo, no existe. 

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