Volé rozándote la piel hasta que rompiste mis alas y caí en el precipicio de tu boca cortándome con el filo de tu lengua y desangrándome, expulsando todo el odio que por ti sentía en forma de líquido color carmesí dejando paso al fuego de la pasión de aquella noche, que quemó mis venas e incendió mi alma y mi corazón.
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